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martes, 10 de abril de 2018

Ermita Teno Bajo - Barranco Itobal.



Mientras compartíamos el tiempo de cervezas,y alguito mas cayó que quién no prueba la carne cabra estando en Teno Alto, en un momento de la conversación Alexis (chapó por cómo está llevando el curso) me cuenta “Este año hay un buen grupo, hay muy buen ambiente”. 

 


Y en lo poco que he compartido con ell@s también salgo con esa impresión: con Janis,Yayi, Miguel, Simón, Sergio,… se respira muy buena energía.




 Y otro detalle muy rico es su manera de interpretar la ruta: en tiempos donde prima que nos especialicemos en cosas muy concretas, haciendo nuestras miras más cortas en muchos momentos, cuando estás con gente que es curiosa de todo lo que está pasando ante nosotros, es un soplo de alegria....






Este fin de semana tocó andar por la cara norte de Teno, por el barranco de Itobal, pero creo que igual ocurrirá allá por donde saltemos: el disfrute de ver detalles: tagoras, plantas, grabados,….; la lanza herramienta con la que movernos para disfrutar de todas esas cosas. Y si encima nos “regalan” un baile de Piñata para terminar la jornada…




Enrique.

miércoles, 4 de abril de 2018

CAMINO DEL CRESAL HASTA ABICOR Y BAJADA POR LOMOS DEL MAJIMIAL



Bueno, mi segunda ruta de los Domingos y con ansias de empezar. Subimos por el pueblo de San Andrés, aparcamos los coches en la parte alta y empezamos la ruta subiendo y cruzándonos por charcos llenos de vegetación, entre ella destacando los cañaverales y un dulce cantar característico de los sapos (que yo nunca había oído). 




Subiendo pasamos por debajo de varios arcos formados por las ramas de los árboles, una subida bastante pronunciada y algo larga. Por el camino nos encontramos con un cabrero que sentado nos observaba como subíamos por el sendero y cruzamos unas palabras con el, continuamos el camino hasta llegar a la carretera donde hicimos una breve parada para tomar algo de agua y picar algo (almendras garrapiñadas caseras, entre otros manjares).




Continuamos subiendo ahora por medio del monte de Brezal y llegamos a un punto que empezamos a bajar y nos salimos fuera del camino a la altura del Mojón 55 pasando entre las ramas ya que no había camino definido y llegamos a la cresta del descenso la parte que más me gusta, saltos y bastoneos por doquier, y una larga y dura ruta donde disfrutamos bastante y terminamos llegando todos en perfecto estado. 


 Siguiente y último paso coger los coches y buscar un bar donde poder brindar con unas cervezas bien frías y bien merecidas.



Sergio Méndez Mora

lunes, 26 de marzo de 2018

Chamorga

Llegamos a Chamorga alrededor de las 11 de la mañana, con la luz de un día espectacular. Cogemos nuestras lanzas y comenzamos a andar a través de un sendero que asciende a través de la laurisilva, por el barranco de Roque Bermejo. Una vez arriba podemos contemplar las magníficas vistas de los Roques de Anaga y del hermoso paisaje.

 

Continuamos nuestro camino hasta el punto donde comienza el descenso. Ahí realizamos una pequeña parada para reagruparnos y comenzar con lo que hemos venido a hacer; brincar.




Haciendo uso de la lanza vamos bajando por el risco, bastoneando por obstáculos que si bien no son demasiado complicados algunas veces se encuentran en lugares donde un error podría tener graves consecuencias. Esto hace que los nervios y la adrenalina comiencen a aparecer, algo que todos vamos buscando, aunque nuestros instructores (Alex, Enrique y Toño) parezcan totalmente inmunes a la aparente dificultad de la ruta.


   



Al final del descenso nos reunimos junto a unas antiguas casas abandonadas al lado del camino de Chamorga. Allí descansamos un rato y aprovechamos para comer algo y hablar sobre como nos ha ido a cada uno durante la bajada antes de comenzar el camino de regreso, el cual nos habían avisado de que sería un poco duro después de tantas horas caminando y brincando, pero el hermoso paisaje y la promesa de una cerveza fría al final es más que suficiente para ponernos en marcha.


Simón M Negrín Martín

miércoles, 21 de marzo de 2018

El control del rabo de gato en Teno…… más fácil con la colaboración del Tagoror Chiregua.

Ya son más de seis años revisando este maravilloso recorrido, el camino del Canal del Agujero. Al principio parecía algo inabarcable, un trabajo infinito con dudosa recompensa. Ahora el esfuerzo necesario para tenerlo controlado de la invasión del rabo de gato es escaso, casi como un paseo que realizamos cada cuatro meses para empaparnos de la magia de estos riscos.


 Los verdaderos culpables de este resultado son todas aquellas personas que han participado como voluntarias. Entre ellas se encuentra siempre, en cada revisión, alguien del Targoror Chiregua. Sus integrantes aúnan su afición por el salto del pastor, con la curiosidad por conocer nuevos rincones de la orografía de Canarias y la inquietud e ilusión por contribuir en la conservación de nuestro medio natural.



De esta forma, tal y como se movía los primeros habitantes de estas tierras, se desplazan con sus lanzas por la escarpada orografía, llegando a lugares donde sólo ellas y ellos pueden acceder, escudriñando cada rincón buscando las nuevas plántulas de rabogato y arrancándolas. 



Así, una técnica ancestral para desplazarse por los ricos –el salto del pastor- y una nueva forma de pensar y actuar -el control de las especies exóticas invasoras- encuentran una simbiosis perfecta. 


Desde Abeque sólo podemos mostrar nuestra enorme admiración y respeto tanto por su entrega para conservar nuestras tradiciones como por la inestimable colaboración en el control del rabo de gato en el macizo de Teno.
  



Todo un lujo compartir camino, trabajo, sudor, risas e ilusiones con el Tagoror Chiregua. 
Gracias!

JC Rando

viernes, 23 de febrero de 2018

TALLER DE LANZAS DE SALTO DEL PASTOR

Cuando el tiempo invernal hace acto de presencia y la lanza no nos puede acompañar en nuestro camino, la mejor opción es hacer un taller de construcción de lanza. Nuestro maestro artesano, Antonio de la Perdoma, nos explica con mucho detalle todos los pasos a seguir.




La lanza es la reina del risco, por eso hay que construirla con mucha pasión. No todo el mundo tiene el conocimiento necesario ni las herramientas para elaborar una lanza segura para practicar el brinco.

De las cosas más importantes que tenemos que tener en cuenta es que las fibras de la madera que utilicemos sean lo más homogéneas posible. Evitaremos trabajar con maderas que tengan nudos, ya que esos puntos son lugares propensos a la fractura, especialmente cuando se realicen saltos en los que se produzcan grandes impactos. El garrote tiene que tener la flexibilidad y la dureza adecuada para la práctica del brinco.



El tamaño y el peso sí importan. Nuestro maestro nos cuenta que la lanza hay que hacerla pensando en la persona que la usará y en el tipo de uso que hará de ella.

Lápiz, regla, cepillo, cristal y lija nos acompañan en el proceso de creación del garrote.

El regatón será nuestro punto de apoyo en el risco, su latido marcará el camino a recorrer. Para prepararlo nuestro maestro utiliza carbón mineral como combustible para moldear el metal. El modelado requiere manos expertas y gestos precisos. El regatón resultante tiene que ser fuerte para aguantar los recorridos que le esperan.


Cuando las dos piezas están preparadas, solo queda casarlas y ponerle un trozo de cuero que abrace la madera justo encima del regatón, este servirá para proteger la zona de contacto. Seguidamente, se practica un control de calidad, que consiste en probar su resistencia.

Por último, la madera se acicala con sebo de cabra u otro tipo de grasa (aceite de almendras, oliva…), en este instante la herramienta de salto quedará lista para usar.


Y cuando salgamos con la lanza encontraremos nuestra casa, que es la tierra, los riscos, los barrancos, las piedras, el mar que colorea el paisaje hasta la línea del horizonte, la brisa, la nube que tapa el cielo… y tomaremos consciencia de que compartimos el espacio con otros seres vivos de diferentes especies. Y danzaremos por el terreno hasta que caiga la noche y salgan las estrellas, entonces el regatón quedará en silencio.

María José Ruiz Hidalgo

viernes, 2 de febrero de 2018

VÍCTOR Y EL RISCO


El 20 de Enero llegamos como siempre a las 16.00 al colectivo, todos con muchas ganas de comenzar. Una vez allí, cogimos las latas, las metimos en el furgón y fuimos para Las Breñas.





Una vez allí, empezamos a echarle cebo o aceite. Después buscamos el camino para empezar a brincar y así fue. Empezamos a bajar el barranco, cada uno a su ritmo, observando y sacando fotos a las preciosas vistas que se podían ver mientras brincábamos.



A medida que bajábamos nos acercábamos mas a la costa. Por esos momentos me encontraba bastante bien, estaba disfrutando de la ruta. Yo, junto a unos compañeros, nos desviamos del camino para ir a otro más complejo y dar los últimos brincos.

Cuando estábamos llegando al final para pisar por fin la carretera, un compañero se calló y la lata rodó camino abajo, le di mi lanza y yo bajé el último tramos sin ella, no era muy complicado. Cuando llegamos abajo cogimos la lata, que afortunadamente no había sufrido daños y caminamos hasta el furgón para guardarlas e ir de vuelta al colectivo.

 

Víctor Expósito.

martes, 30 de enero de 2018

DE LAS HUERTAS AL RISCO




Desde el primer día que empezó el curso de salto del pastor en el tagoror chiregua nos pusieron la lanza en las manos a los alumnos, cosa que ninguno esperaba, pero para mi fue una plena satisfacción ya que llevaba bastante tiempo queriendo aprender a realizar esta actividad ancestral única en el mundo y que solo se practica en estas magníficas islas.





Tras varias semanas practicando en los bancales de huertas cercanas al centro del tagoror, aprendiendo todo lo indispensable como bastoneo, salto a pies juntos, salto de banda.....por fin salimos al risco y ponemos en práctica todo lo aprendido, y sí, me gusto más de lo que imaginaba, tras varias salidas por los ricos de la zona tocó desplazarnos hasta la zona de rojas, ir en línea recta desde lo alto de un mirador hasta la misma orilla del mar saltando y bastoneando riscos como hacían los guanches para mi fue increíble,eso si,luego tocó subir con la lanza al hombro💪💪




Gracias a los profesores del tagoror chiregua por enseñarme este antiguo y bellísimo método de desplazamiento por lugares que nunca hubiera pensado estar, y un saludo a todos los alumnos de este año que son una gente estupenda.




Animo a todo aquel que tenga curiosidad en el salto o que busque una actividad al aire libre en plena naturaleza en animarse a practicarlo porque seguro le gustará, nos vemos en el risco!!!!


Miguel Reyes

sábado, 27 de enero de 2018

LA LADERA




Hola brincadores, este nombre de la Ladera trae para mi, muy buenos recuerdos de mi niñez, pues nací y me crié en ella, ahora que vuelvo a divertirme en ella, se me engrandece el espíritu y el animo al brincar por estos riscos y más al ver esta nueva generación de saltadores empezando a salir al risco y afrontando el reto con valentía y ganas de aprender, aunque a algún@s se les ponga cara de susto al ver por donde los quieren hacer bajar los monitores, salud brincadores, AJUL ( algo así como, sé fuerte, sé valiente, cuida tu raza y a tu gente )



Manolo

jueves, 25 de enero de 2018

DE REGRESO AL RISCO





Hola, como a todos, esta semana me ha tocado a mi escribir algo del curso, así que aquí va. Después de una semana ( por causa de la alerta por tormenta) sin tener curso, nos reunimos otra vez para seguir la practica del salto del pastor. Toca el saludo a nuestros compañeros y el reparto de las lanzas, pero los profes nos dieron una sorpresa, hoy nos íbamos a un lugar diferente. Así que cargamos las lanzas en el coche y carretera hasta la Romántica (Los Realejos) cerca del mar, un lugar muy bonito, con muchas huertas abandonadas, perfecto para la practica del salto.





No se los demás, pero yo me encontré algo nerviosa y patosa después de tantos días sin tocar la lanza, pero en cuanto empecé a dar los primeros saltos (pequeños al principio), me di cuenta que iba ganando en seguridad y de que no se me había olvidado lo poco que ya había aprendido. Bajamos por las paredes de los bancales de distintas alturas hasta que llegamos junto al mar, la verdad que el paisaje y el lugar es muy bonito, no solo aprendemos una técnica de nuestros antepasados sino, también vamos a lugares que de otra manera ni pasaríamos por ellos.






Creo que como todos, acabe cansada, pero muy satisfecha de ver que aunque hacia tiempo que no practicaba, ya tenia asimilado lo que nuestros profesores nos han enseñado. Así que gracias por un sábado tan bonito y productivo, tanto a mis compañeros como a nuestros profesores por su paciencia y por la labor a hacen. Sin mas, con un cariñoso saludo y esperando vernos la próxima semana.


Yayi Martín

martes, 23 de enero de 2018

LA ILUSIÓN DE UN BAIFO









¡¡¿¿Pero a dónde van??¡¡ Y bajan así por el barranco??¡¡ Mira¡¡ ya han llegado¡¡ Increíble¡¡






Muchas emociones sentí la primera vez que vi a un grupo de amigos bajando con sus lanzas por aquel barranco, y ahora, tantos años después, aquí estoy, aprendiendo en el salto del pastor.





Quién dijo fácil, claro que no lo es, pero vamos a intentarlo, aprovechando al máximo las explicaciones de maestros y compañeros, quienes hacen que confiemos más en nosotros mismos, en cada paso, cada salto, en la búsqueda de soluciones, de otras posibles alternativas, y cómo no, de confiar en la lanza, hacerla como parte de nuestro cuerpo, pues en ella está la clave que nos hará mejorar en esta técnica tan singular y propia de nuestra tierra, y de la que tengo la esperanza que algún día pueda llegar a perfeccionar.




No tengo más que palabras de agradecimiento a todos por su buen hacer y que tanta paciencia están dispuestos a dar para que otros baifos podamos aprender a saltar como un pastor.


Carmen Reyes

martes, 12 de diciembre de 2017

¡LA LANZA!




¡La lanza! Hace un año no me imaginaba por el monte con una de esas largas maderas acabadas en punta de hierro y ahora estoy deseando llevar "la lanza". Un servidor, como cualquiera que haya vivido un tiempo en canarias, había visto alguna vez el salto del pastor. Para mí, era impensable como tocar el timple, hacer una cesta de mimbre o cantar una folia, Algo bonito pero aburrido.......




En cuanto lo probé supe que era mi nuevo vicio, Saltar engancha! Cuidado!
Me apunté recomendado por un fenómeno y aquí estamos, Un grupo de nuevos saltadores que queremos aprender a bastonear, saltar y disfrutar de esta bonita tradición única en el mundo.




Llevamos ya como cinco o seis "clases" y cada vez voy con mas ganas, no solo por saltar, que es a lo que venimos, sino también por relacionarme con este grupo de gente encantadora y aprender de los más antiguos. Tomarte una cerveza fría ( hay quien bebe otras cosas) después de haber guardado las lanzas, y escuchar interesantes historias de boca personas con experiencia como Toño o Manolo siempre son bien recibidas para quienes queremos saber siempre un poco más. 





Del rebaño de cabras a veces se escapa un baifo, y si preguntan a mis compañeros, probablemente les dirán que este año me toca a mi serlo. Supongo que es porque no paro de intentar saltos altos que den adrenalina, aunque de poco o nada sirven si no controlas la técnica de bastoneo, que es la mas segura y adecuada para el risco, sin embargo no puedo evitar buscar siempre un punto de emoción extra con mi nueva amiga « La lanza». Animo a todos lo que lean este texto a que prueben el salto del pastor y ojalá les guste la mitad que a mi.

¡Nos vemos en el risco!

Pedro











viernes, 24 de noviembre de 2017

UNA GUERRERA GUANCHE EN UN MUNDO MODERNO

            Esta historia relata como una guerrera guanche luchaba por conservar las tradiciones de su tierra canaria ante un mundo moderno plagado de costumbres extranjeras.
            
            
         Mientras sin remedio veía como parte de costumbres desaparecían, ella buscaba quien podía ayudarla a conseguir su objetivo. Un buen día escuchó hablar de un colectivo llamado Tagoror Chiregua cuya misión era enseñar a la gente a practicar el salto del pastor, unas costumbres que utilizaban sus antepasados guanches para trasladarse por sus tierras  por medio de los barrancos con una gran lanza. Ésta lanza era como parte de ellos, de hecho está empezando a aprender que tiene que depositar toda su confianza en la lanza porque con ella debes saltar grandes muros. De momento su experiencia está siendo fructífera aunque debe perder su miedo, porque por su camino le espera sitios muy bonitos pero complicados.
            
           
             No saben los satisfactorio que es para ella cuando ve que cada Sábado un grupo de gente muy ilusionada por seguir evolucionando en ésta práctica, y cuando finalizan derrotados pero con una sonrisa en la boca, se reúnen  para echarse unas cervecitas para unos, y otros refrigerios para otros, compartiendo opiniones, consejos y sobre todo muchas risas.


            Quiero agradecer a éste colectivo porque gracias a todos ellos se sigue practicando y conservando una costumbre muy autóctona, y si me lo permiten también quiero mencionar a otro colectivo llamado Red Taknara porque al igual que Tagoror Chiregua su objetivo es seguir conservando todas nuestras costumbres.


                                                                                                          VANE DÍAZ






lunes, 20 de noviembre de 2017

EL REGRESO OSCURO

Sábado por la tarde y por tercera vez me encuentro con mis compañeros y compañeras preparados para una nueva sesión de Salto del Pastor. Los vuelvo a encontrar sonrientes y como yo, todos están impacientes por comenzar. 

El día será algo diferente, subiremos un pequeño sendero para luego volver a bajar poniendo en práctica lo aprendido hasta ahora. La subida no es larga pero se hace dura, la forma de vida sedentaria de un informático no ayuda mucho. Una vez arriba esperamos un momento a que lleguen los demás, algo que aprovecho para recuperar el aliento hasta que por fin comienza el descenso. Empezamos la bajada haciendo uso de la técnica del bastoneo, al principio me encontraba algo torpe pero enseguida empiezo a descubrir como usar la lanza sin sentirla como algo ajeno. Sorprendentemente en algunos puntos del descenso me siento más seguro y más ágil gracias a esta herramienta. Recortamos incluso ciertas partes del camino bastoneando por lugares más empinados o incluso haciendo pequeños saltos que poco a poco nos suben la adrenalina y nos terminan de enganchar a esta actividad si no lo estábamos ya. 


Al llegar abajo me doy cuenta de que el recorrido se ha hecho corto, muy corto y muy divertido. Ahora nos dirigimos a la finca donde hemos practicado los días anteriores, unos bancales abandonados que nos vienen muy bien nuestro fin, ya que hay mucho espacio y obstáculos de diferentes alturas donde practicar. Aquí pasamos el resto de la tarde, intentado realizar los ejercicios que nuestros profesores Javi y Alex nos indican hasta que el sol, hostigado por el cambio de hora de invernal se oculta antes de tiempo y nos vemos obligados a marcharnos a oscuras, compartiendo las pocas linternas que tenemos. Una buena lección ya que nuestros profesores nos habían advertido de que siempre debemos llevar una linterna o frontal (entre otros elementos), algo en lo que no les habíamos hecho mucho caso pero creo que a partir de ahora nos tomaremos sus consejos un poco más en serio.





                                                                                                                       Simón M Negrín Martín

lunes, 6 de noviembre de 2017

NOS VEMOS EN EL RISCO



Llevaba tiempo viendo a personas practicar el salto del pastor. Las miraba con asombro y cierta admiración. Por eso, cuando llegó el día me apunté al curso de salto. Estaba dispuesta a aprender, aunque tenía bastante miedo. No me considero muy intrépida, pero eso no iba a paralizarme.


Tras tres semanas de práctica, con inseguridades, fallos, agujetas e ilimitados intentos he conseguido hacer mis primeros bastoneos efectivos. Esto supone una gran motivación para seguir adelante en todo este proceso de aprendizaje. Superar estos pequeños retos y celebrarlos para mí es la mejor manera de disfrutar este curso.


Pero no solamente estoy aprendiendo a saltar, cosa que parecía imposible si me lo hubieran contado hace algunos años atrás. También estoy llevándome un precioso regalo, me refiero a la buena compañía. El grupo de salto, con sus monitores a la cabeza y su buen hacer, está formado por diversas personas entre las que abunda positividad, risas, compañerismo, etc., entre otras muchas cualidades que me quedan por descubrir a lo largo del próximo año.



Me animo a dedicarle un sencillo poema al brinco, por la admiración que siento por esta antigua y exclusiva práctica de las Islas Canarias.








 EL SALTO DEL PASTOR
Aquella práctica ancestral
llamaba mi atención,
sincera en su caminar
para el cuerpo desplazar.
Clavaba el regatón
el humilde pastor
con la lanza subía y bajaba
hasta el sitio en cuestión.
Llevaba unas pocas cabras
y un desgastado zurrón,
se comía el gofio
con el frío o el calor.
Trabajo duro tenía el pastor,
mucho mejor lo llevaba
con el brinco inspirador.
Con sebo de cabra hidrataba la lanza,
cuidaba la madera,
ya que por ella deslizaba la cadera,
también la mano y la entrepierna,
y su tronco guiaba donde cayera.
El risco recorrió el pastor,
de la costa a la cumbre
nos dejó la costumbre,
¡y no desapareció!
grandioso legado dejó,
el salto del pastor.


Para finalizar este pequeño relato, quiero decir que el curso de salto es uno de los mejores planes de fin de semana, lo recomiendo 100%. Nos vemos en el risco.


María José Ruiz Hidalgo