Páginas vistas en total

jueves, 22 de marzo de 2012

Los sábados del curso terminaron en el Ancón!!!!

Para los que nos leen hoy, soy Enrique, en nuestra mentalidad normalmente por condiciones meteorológicas adversas entendemos un temporal de lluvia, de esos que no hay quien salga de casa, que ya ni se ve el probar las botas de agua de colores de cuando éramos niñ@s, por cierto. Pero un día de sol radiante de casi 30 grados y con alguito de calima, ¿en casa?, al mar y cervecita se ha dicho¡ O eso pensábamos Sergio y yo cuando llegamos a las tres de la tarde al colectivo:
Enrique: -“estas condiciones meteorológicas son adversas para brincar” “esta calufa pide un bañito que está la playa arenada que parece verano, acompañada de un buen refrigerio, de esos de que bien se vive en Canarias…”
Estábamos casi saboreando la propuesta cuando llegó Juan y mando como el comandante “¡a coger lanzas¡”
Enrique: – Pero Juan, ¿has visto como está el día?
El intento de motín de los dos que se imaginan, rápidamente fue sofocado por los profes sacando lanzas al patio.
Juan – A la ruta, que, mientras no llueva el risco nos espera.
La lanza y el agua están peleados, a ver quien frena, o si el viento es muy fuerte puedes acabar brincando por el aire cual pajarito volandero. Debo reconocer que me adelanté y decidí sólo hacer el último tramo de ruta, es decir…2 saltos, eso si, importantes como después se verá, y así podía probar la temperatura del agua para cuando bajasen los alumnos, que creo el seguro no cubre cortes de digestión…pero no dejé de mirar hacia el risco: impresiona desde abajo ver como el grupo se iba desplazando por andenes y paredes verticales, en un acantilado que parece inaccesible. Sentado cerca de la pista donde termina el risco del Ancón, les vi hacer el último tramo y cuando llegaron:
Enrique – ¿Cómo les fue en el risco?
Juan: – Nos fue genial, el día se quedó estupendo para saltar, el viento paró y quedó la calima y el calor, la lanza se sentía caliente en las manos y quemaba la piel en los saltos más largos, valió la pena.
Enrique: – ¿Se trabaron en el primer salto?
Juan: – Cuando sintieron el aire del mar al asomarnos al risco antes del primer salto se les pusieron unas caritas de foto.
Enrique: – ¿De miedo?
Juan: – Privados, vencieron la temblequera y disfrutaron del risco, que la verdad es que nos regala unas vistas del valle increíbles, además de todo tipo de brincos. Se resolvieron muy bien la verdad. Que rápido ha pasado el tiempo y cuanto hemos disfrutado ya juntos. Este risco tiene algo especial, me encanta, y traer a los alumnos por primera vez es que se sale, sentir con ellos las ganas que tienen de brincarlo, escuchar sus primeras impresiones, ayudarles marcando los pasos y poder mirarlos mientras los resuelven por primera vez, es que se sale. El primer día del curso se los enseñamos de lejos y hoy lo brincaron, creo que ellos tienen que haber sentido que han avanzado, que son capaces y lo mejor de todo es que todavía quedan tantos riscos que brincar, aunque este sin duda es especial. Cuando llegamos al último tramo del risco y te vi escribiendo, pensé: y ahora los que quieran pa la playa que yo y los que quieran nos baños por dentro¿cómo bajaron?
Enrique: – Bien, dos saltos no muy complicados, pero en los cuales parece que si fallas acabarás siendo un pescadito más, – requieren concentración y confianza en las capacidades de uno, resolvieron con la siempre presta ayuda de los profes, dentro de poco tiempo verán, al volver a este paso, cuantas veces no nos creemos de lo que somos capaces –  y de ahí, a la arena aunque hubo que esperar, con aplausos y cantos de ánimo incluidos, a que Angélica se decidiera en el último brinco, porque pedía saltar a la playa cuando la ola bajaba, y ella no lo veía muy claro “¿y si sube la ola cuando estoy saltando?”, y claro, en esto subía la ola.
Juan:– Que bueno, tiene miedo a mojarse y hay que verla en el risco, jeje
Enrique:– Y encima el regalo de atardecer, mientras el sol dibujaba naranjas en su retirada en el horizonte, ¡por fin¡ un bañito y paseo por la playa de los Patos, casi un km de arena para nosotros solos, entre el blanco del romper de las olas y un acantilado que se mantiene todavía salvaje, buenísimo, ¿qué te parece?
Juan: –  Me parece que vamos a tener los domingos hasta junio muy entretenidos con este grupito tan bueno que se ha formado. Me hubiera gustado que estuvieran todos en esta ruta, los echamos de menos, tendremos que repetirla.
Enrique y Juan

2 comentarios:

  1. Chiquitos, qué gustazo leerlos !!
    Hoy me queda la penita de no haberlos acompañado pero la calima y el viento me acojonaron...jejeje..la próxima no se me escapa o no la dejo escapar !
    Hasta el domingo y un besote para todos

    ResponderEliminar
  2. Ya dejamos claro que entendemos por condiciones meteorológicas adversas, jejeje. Te echamos de menos el sábado Nusi, nos vemos el domingo. Un abrazo

    ResponderEliminar