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lunes, 28 de abril de 2014


Chajave con Niebla
 

Tras diez días de letargo vacacional y muchísimo descanso retomé el salto con ganas de brincar cualquier risco de la isla. Llegué a las 9 al local y allí estábamos los que ese día emprenderíamos la aventura como caballeros de la mesa redonda (que es lo que siento cada vez que pongo sobre mi hombro semejante palo al que denominamos lanza o garrote). Rumbo a Teno, el clima no nos quería acompañar, pero bien, porque para subir siempre está rica una brisita fresca que seque un poco  nuestro esfuerzo, aunque  mal porque imaginábamos que no podríamos observar las maravillosas vistas de la zona. 


 Al adentrarnos en la ruta que comenzaba en el Palmar (allí donde los pollos de toda la vida), la espesa vegetación que cubría un camino que habíamos perdido debido a un invierno duro y lluvioso, nos intentaba hacer retroceder, envolviéndonos con sus hojas y grandes ramas, y a la más bajitas haciéndonos casi desaparecer; pero qué cantidad de nuevas especies con las que nos fuimos topando, esto hacía de ella una ruta más entretenida.

No recuerdo bien todas las que nos encontramos pero puedo citar las más abundantes y vistosas: la bicacarera ( canarina canariensis) de la cual sale un fruto del tamaño de un tomate que los de la ruta pasada tuvieron el placer de probar, la Jara de flor morada, el Jaguarzo o jarilla de flor blanca, el Aramago que antiguamente se usaba para los potajes… y así gran cantidad de especies irreconocibles para mí y tan comunes para otros como Pedro y Enrique que las reconocían una a una y hasta su nombre científico citaban sin duda alguna.

El Domingo fue día de primeras impresiones, mi primera ruta con niebla, mágica, sin ver lo que nos deparaba el fondo del barranco, me sentía cada vez más caballera de la mesa, del barranco ésta vez. Encontré mi primera seta y era comestible, fue reconfortante encontrarla y saber que sin peligro alguno me la podía echar a la boca, había hongos más apetecibles de unos colores muy vivos, pena que esos no me los pude comer.



Tras algún sendero equívoco, paramos a almorzar, ésta vez Kevin no había rechistado mucho, se ve que con la aventura en la maleza se nos pasó todo por alto…¡¡¡HASTA EL HAMBRE!!! Jose nos ofreció probar una gran variedad de chuches ricas, como las de antes…y un chocolate tan sabroso que lo pienso adoptar como manjar principal de mis rutas. Luego comenzamos la bajada usando al fin nuestras lanzas,había muchas
      poyetas, se ve que el camino estaba hecho para nosotros, pero la insistente niebla nos cubría, y Teno se nos resistía nuevamente decían algunos, aún así seguimos rumbo al fondo y poco a poco la niebla desapareció para abrirnos el camino y poder vislumbrar el abrupto paisaje que siempre Teno nos ofrece, aunque por un momento llegué a pensar que nos habíamos trasladado a Bajamar, ¡vaya desorientación! Al llegar abajo disfrutamos de más especies de la primavera, más colores, más olores y más frutas exóticas de éstas rutas, los chicos aprovechaban cualquier muro del final del camino paro hacer salto a regatón muerto y vimos cómo Kevin cada vez se desenvolvía mejor en ellos.

 



No tocó el bañito de rigor porque el sol seguía escondido y esperando encontrar un domingo más a ésta panda de saltadores que no dudan en hacer cosquillas a los barrancos de la isla con sus lanzas.
  

Cora.