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jueves, 19 de enero de 2017

DE RISCO EN RISCO Y SALTO PORQUE ME TOCA


Aún recuerdo cuando era niña y andaba por las veredas de Rojas, Las Breñas y El Clavo. Ahora voy dando saltos por estos senderos, antaño caminos que nuestros antepasados seguían para llegar a la costa.







    









Empezamos la tarde en el sendero que nos llevará hasta Rojas. Entre bastoneo y saltos vamos descendiendo por la ladera, que nos deja ver una estampa única con vistas de la costa norte, pasando por el Teide hasta llegar a Teno.

   







Por el camino, vemos antiguas cuevas que usaban los cabreros para su resguardo, conservados laperos y hasta encontramos restos de cerámica de nuestros antepasados los guanches.  

Por la ladera, la naturaleza se abre camino y pasamos algún mal rato entre Cornicales y Tasaigos que se enredan en las botas y nos hacen tambalear.
   






Cuando llegamos a la costa, entre salto y salto, disfrutamos de una maravillosa puesta de sol que nos indica el fin del día y de otro buen rato de saltos.







  





Cae la noche y emprendemos el camino de vuelta y, aunque cansados, con ganas de volver a reunirnos para disfrutar de otra tarde y ver que sorpresa nos aguarda para la próxima semana.
         
(Rosi)

martes, 17 de enero de 2017

GANAS DE PODER COGER LA LANZA Y EMPEZAR A SALTAR

























Como era de costumbre, siempre llegando tarde, tenía ganas de poder coger la lanza y empezar a saltar, a descubrir nuevos saltos, a vivir nuevas experiencias como conocer nuevos riscoLlegamos al colectivo donde cada uno cogió sus lanzas correspondiente lo cual  las introducimos en el coche para ponernos en marcha a el risco de rojas. 

























Tras llegar a nuestro destino cada uno de nosotros saco su lanza. Hasta que por fin los monitores nos dirigieron el camino, al llegar al risco me sorprendí mucho, ya que era un bastoneo un tanto complicado, No solo era la dificultad del bastoneo y de brincos si no que las plantas hacían más difícil el poder avanzar, entre varios intentos de caerme me puse en pie, gracias a las prácticas anteriores supimos arreglárnosla .Muchas veces los monitores no nos dirigían el camino, si no que teníamos que buscarlo nosotros y si nos confundíamos teníamos que seguir en la búsqueda, cada uno podía guiarse por donde quisiera eso fue lo mejor de todo ya que hay nos dimos cuenta de que no es tan fácil como parecía.
Entre saltos a pies juntos, bastoneros y regatones muertos me di cuenta de que ya habíamos llegado a los pascales Pero no nos hagamos falsas ilusiones, antes de llegar quedaba el gran salto, unos de los saltos en los que tenías que controlar muy bien la técnica para caer en el sitio adecuado Pero eso no es dificultad ya que nos han enseñado muy bien así que fue muy fácil pasar ese salto.


























Muchos aprendizajes hubieron en los pascales, en mi caso aprendí a pasar de lado a lado, a saltar de lado avanzando, Gracias a practicarlo tanto pude convencer a los monitores para que me dejaran hacer el regatón muerto, entre tantas dudas y miedo logre hacerlo!!

























No soy una persona que practique mucho el deporte, o que lo adore, pero el salto del pastor ha hecho que me resulte muy bonito el poder descubrir paisajes nuevos el poder adentrarme en la vegetación, me relaja hace que me sienta libre a la hora de saltar. Yo no he nacido en estas islas tan bonitas y maravillosas,pero gracias a muchas personas  he aprendido cultura como también tradiciones e historia sobre la población de antes, y me alegra mucho el poder ir cada sábado, a aprender cada día una cosa nueva, a conocer montes que nunca había visto, en conclusión me encanta el salto del pastor! 

(Vanesa)